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EXPOSICIÓN JUGUETES DE NUESTRA INFANCIA

HISTORIA DE LAS EMPRESAS DE JUGUETES EN ESPAÑA

Si bien la revolución industrial no tuvo unos efectos inmediatos y apreciables en la fabricación de juguetes en nuestro país, sí que podemos afirmar que, a mitad del siglo XIX, junto a la elaboración artesanal de objetos de juego, se comienzan a consolidar los primeros talleres familiares que empezaron a abastecer a un mercado todavía reducido pero incipiente. Para entonces, ya habían aparecido a finales del siglo anterior las primeras iniciativas relacionadas con la fabricación de materiales de juego: Juan Serra y Graupera – Mafisa- (1795) que elaboraba disfraces en Barcelona, y Naipes Comas (1797) quienes gracias a la iniciativa de Pedro Comas Sumilla empezaron a fabricar cartas de juego en Matará.

Las primeras fábricas e industrias jugueteras (finales del siglo XIX – primera década del siglo XX)

Poco a poco surgieron los primeros emprendedores que se animaron a establecer las primeras fábricas jugueteras en España, recurriendo a materiales sencillos como la madera torneada, el cartón moldeable o la chapa metálica para los juguetes, y la cera, porcelana, pasta, cartón y trapo para las muñecas. Estas fábricas comenzarán a emplear técnicas industriales y maquinaria que permita una producción seriada, surgiendo así históricas firmas como Jorge Rais y naipes Heraclio Furnier (1870), la Casa Palouzié (1891) en Barcelona para la fabricación de juegos de sociedad, de salón y recreativos, y Agapito Borrás (1894) en Calella que iniciará su producción con casitas de muñecas, rompecabezas y el conocido zootropo.

A estas pioneras fábricas jugueteras catalanas de finales de siglo, se les unirán dos importantes iniciativas en la provincia de Alicante a comienzos de siglo XX, las cuales significarán el inicio de una floreciente industria juguetera en sus respectivas localidades: Metalurgia Hispano-Alemana (1904) y Payá Hermanos (1905).

La edad de plata del juguete en España (1910-1936)

Podemos afirmar sin ningún género de dudas que las primeras décadas del siglo XX fueron las de mayor esplendor en la industria juguetera española, pues los pioneros anteriormente citados iluminaron el camino a otros emprendedores formados en muchas ocasiones en estas empresas o animados por el éxito comercial de éstos.

Dos hechos clave también marcarán el auge de las empresas jugueteras en nuestro país: la paralización de la potente industria alemana y europea con motivo de la Primera Guerra Mundial que permitió aumentar las posibilidades de mercado y exportación de la producción juguetera española, y la organización de las primeras ferias y exposiciones de juguetes. Entre los certámenes y ferias hemos de destacar por su importancia la primera Exposición Nacional de Juguetes celebrada en Barcelona en 1914, que en los años siguientes pasó a denominarse Primera Exposición de Juegos y Juguetes y estuvo patrocinada por la Agrupación de Fabricantes de Juegos y Juguetes de España, fundada también en 1915 y presidida por José Palouzíe. Asimismo, la Exposición Universal de Barcelona de 1929 también tuvo una sección dedicada a los juguetes y, de otro lado, en Madrid también se organizó en 1924 una Exposición Nacional de Juguetes en el Palacio de Cristal del parque del Retiro.

El abaratamiento de los juguetes por la producción industrial y el consecuente aumento del consumo de los mismos, fue junto a los hechos anteriormente descritos y el creciente valor pedagógico que se le comenzó a asignar al juego, los elementos que provocaron el contexto propicio para la creación de nuevas empresas jugueteras. Así, irán naciendo exponencialmente fábricas jugueteras en Barcelona, lbi, Onil, Denia, Valencia, Madrid, Sevilla, Zaragoza, Valladolid, Córdoba, A Coruña, Murcia, Palma de Mallorca… entre las que podemos destacar, entre otras: Verdú y Cía. (191O), Juguetes Hispania (1912), Pascual y ValIs. Payva (1912), Sauquillo (1913), Juguetes Oliver (1914), Muñecas Florido (1917), Rico (1922), Picó y Cía. (1923), Sanjuán y Cía. (1925), Manufactura Española de Juguete (1926), Muñecas José Sempere Matarredona (1927), Marigó (1928), El Carnaval (1933), Nic (1933), Claudio Reig16 (1934) o Juguetes y Estuches. Jyesa (1936). Unos años clave en la industria juguetera española, en los que comenzará la impresión litográfica y se fabricará el primer tren eléctrico de juguete en nuestro país, así como productos míticos como el Meccano Uuguete de Liverpool cuya representación obtiene en nuestro país Palouzié), el Buggatti y el cine Rai de Payá, el proyector de cine Nic, el juego de Magia Borrás, o el bólido Silver Bullet de Rico, entre otros.

La Guerra Civil y la recuperación del sector juguetero (1936-1950)

El inicio de la Guerra Civil en julio de 1936 supuso un freno a la expansión industrial juguetera española del primer tercio del siglo XX. Varias fueron las razones que llevaron a la reducción de la producción de objetos lúdicos a la mínima expresión: colectivización y transformación de fábricas en industrias auxiliares de material bélico (armamento, municiones, espoletas, camas para hospitales, monedas, etc.); movilización de una parte importante de sus trabajadores para marchar al frente; escasez de materias primas -fundamentalmente metales- para la producción; y la conversión del juguete en un artículo de lujo prescindible en tiempos de guerra.

Durante la Guerra, las empresas jugueteras alicantinas sufrieron procesos de Juguetera Cooperativa (IJC), y en lbi los trabajadores incautaron y concentraron la maquinaria de las dos fábricas más relevantes fusionando sus recursos en Payá y Rico Socializadas UGT (noviembre 1936), convirtiéndose posteriormente en Cooperativa Raí (octubre 1937) y siendo finalmente militarizada resultando la Fábrica número 27 de la Subsecretaría de Armamento del Ministerio de Defensa Uulio 1938). De otro lado, también en Castalia, las empresas de juguetes E. Durá y S. Sempere fueron incautadas por UGT-CNT (enero 1937), y en Onil, la fábrica de F. Merín fue controlada por la UGT. La demanda de juguetes, aunque muy reducida, continuó existiendo debido a campañas de reparto de los mismos en campañas pro-infancia o momentos puntuales como las fiestas de Navidad, la Nochebuena del soldado, las colonias infantiles, la Setmana de l’lnfant que sustituirá a la festividad de los Reyes Magos o El aguinaldo del miliciano, entre otras.

En los difíciles años de posguerra, el empobrecimiento del país y las restricciones de materias primas para la fabricación, llevan a la necesidad de recuperar antiguos modelos de juguetes y a la vuelta a la situación anterior a la Guerra. A pesar de ello, son años en los que se lanzan emblemáticos juguetes como la muñeca Mariquita Pérez (1939) o la locomotora Santa Fe de Payá Hermanos (1944) y se fundan nuevas empresas como, por ejemplo: Jovi (1939), Geypery La Mecánica lbense (1940), Juguetes Picó y Sanroma (1942), Juguetes Falomir (1945), Jesmar y Guerra San Martín -Bizak­ (1946), Muñecas Layna (1947), Gómez y Cía. (1948), Herrajes y Juguetes Joal, Coloma y Pastor y Juguetes Gozán (1949).

El despegue de una industria en auge

Una vez superados los peores años de la posguerra, en los años 50 y en la línea del llamado desarrollismo franquista, comienza el despegue económico general del país fruto de un tímido, aunque progresivo aperturismo comercial y de los planes de industrialización del país, que también incluyen a las empresas jugueteras. Pero si hay un hecho que marca un punto de inflexión en la fabricación de juguetes, ese es la aparición de las primeras máquinas de inyección de plástico. Con este nuevo material, inicialmente de importación, se abre una nueva era juguetera, en la que se irán abandonando progresivamente otros materiales por el plástico (primero el plástico duro -1950- y con posterioridad el plástico blando o polietileno -1959- y finalmente el cloruro de polivinilo), si bien durante unas décadas estos juguetes convivirán con otros de madera y metal, hasta que en 1960 sea el plástico el que domine el mercado permitiendo la producción en grandes series.

Otros tres acontecimientos importantes marcarán esta época, entendiendo el mercado del juguete de una manera totalmente distinta a la conocida hasta la fecha. El primero de estos hitos fue la aparición en 1957 de la televisión española y la publicidad en anuncios y spots televisivos. De otro lado, la celebración de la I Feria del Juguete de Valencia y de la revista Juguetes y Juegos de España en 1962, a la que hay que sumar el nacimiento de otras ferias como el Salon lnternational du Jouet de París (1962), el Salone lnternazionale del Giocattolo en Milán (1963) y la Exposición comercial del juguete en Frankfurt (1964). Finalmente, la creación de la Agrupación lntersindical de Fabricantes de Juguetes en 1967 -embrión de la actual AEFJ-, es seguramente el tercero de los hitos jugueteros que marcaron este fructífero período, que finaliza con la crisis petrolera internacional de 1973 y el consecuente aumento del precio del plástico.

Durante esta época se fundan importantes empresas como: Garbep y Exin (1951), Cefa Toys, Juguetes Vercor y Guirma (1952), Juguetes Clim (1953), Juguetes Sanchis, Juguetes Cayro’ y Graines (1954), Juguetes Moltó (1955), Juguetes Jofre, Juguetes Piqué, Gonher y Famosa (Fábricas Agrupadas de Onil Sociedad Anónima) (1957), Berenguer Hermanos (1960), Comansi, Berdú’s, Guisval, Vicma y Vir (1962), Luis Esteve Bernabeu, Congost, Miniland y Clementoni (1963), Berjusa, Toyse, Andrea-Moren, Josman y Amaya Sports (1964), lnovac­ Rima (1965), Juguetes La Ilusión , Fabripel, Unice y Cladellas (1966), Mober-lber, Albero Vilaplana y Educa (1967) o Promovip,Juguetes Román, Guiloy y Playme (1969), Diset yJuguetes Chicos (1972), entre otras. Produciendo juguetes tan emblemáticos como Scalextric (Exin-Lines Bros.), Juegos Parker (Borrás), Subbuteo, Nancy (Famosa), Exin Castillos, la Señorita Pepis, Cine Exin, Tente o Bolaloca.

Crisis, reconversión industrial, e implantación de multinacionales jugueteras (1973-1993)

Los años de la transición democrática en nuestro país representaron una época difícil en lo económico y supusieron el cese de la actividad empresarial de muchas fábricas jugueteras. Otras se vieron en la necesidad de reconvertirse para no desaparecer, pues el descenso del consumo, el aumento de los costes de producción, la conflictividad laboral y la presión fiscal, llevaron a muchas empresas a una situación crítica. Una situación que empeoró, aún más si cabe, con la apertura de mercados europeos al entrar a formar parte de la Comunidad Económica Europea, así como con la competencia de juguetes de procedencia asiática.

Son años en los que juguetes estrella triunfan en el mercado: Lego, Clicks de Playmobil, Airgam Boys, Nenuco, Barriguitas, Barbie, Telesketch, Pinypon, Trivial Pursuit, Angeloso, Cubo Rubik, Pictionary, Scattergories, Los Temblors… Unos juguetes que son testimonio de uno de los hechos más relevantes de este período: la implantación en España de las grandes multinacionales jugueteras. Así, llegan a nuestro país durante los años ochenta y primeros noventa muchas de estas empresas transnacionales, ya sea mediante la fórmula de la implantación autónoma, la firma de alianzas estratégicas con empresas jugueteras españolas, o la absorción de las mismas: Giochi Preziosi (1978), Majorette (1980), MB Hasbro (1981), Mattel y Fisher -Price (1983), Matchbox y US Playing Card Car (1986), Carrera y Bandai (1987), Jumbo y Simba (1990), Ideal Loisirs (1991), Tico Toys (1992) y Max Zapf, Binney & Smith, Nintendo, Jeux Nathan y Superjouet (1993).

Internacionalización y globalización del mercado (1993-2000)

En la España de la «resaca» posterior a los grandes eventos de 1992 como los Juegos Olímpicos de Barcelona o la Exposición Universal de Sevilla, la definitiva desaparición de las fronteras interiores europeas en 1993 marcará la definitiva e imparable internacionalización y globalización del mercado juguetero. Otros hechos significativos también determinan este período en la industria del juguete español como, por ejemplo, la aparición de las cadenas de televisión privadas y el aumento de inversión en publicidad y spots jugueteros en las mismas, a los que cabe añadir la posterior aparición de los canales digitales. Por otra parte, la ampliación y traslado de la Feria del Juguete de Valencia a unas nuevas instalaciones en 1993 pretenderá reimpulsar este certamen para hacerlo encajar en un mercado diferente al anterior a la crisis económica, en el cual las exportaciones y la internacionalización serán un punto absolutamente clave en el mercado juguetero.

Durante estos años, varias multinacionales jugueteras absorberán o se fusionarán con otras empresas, como ocurre con ldel Loisirs-Majorette y Tunder-Bay-Sprint (1994), MB España-Juguetes Mediterráneo y Mattel­ Tyco Toys (1996), AIM-Carrera Century Toys (1997), Smoby-Juguetes Picó y Jeux Nathan-Hemma Joven (1998), Seaco-Rubie’s y Popular de Juguetes-lnnovac-Rima (2000). Paralelamente también se crearán otras empresas como Popular de Juguetes (1996) y Tecnitoys (1998), y se adquirirán marcas para la fabricación en nuestro país como: Scrabble, Monopoly, Cluedo, Revell, Micro Machines, Shuco, etc. Un período cambiante, con una gran deslocalización en la producción juguetera fruto de la globalización del mercado, en el que destacaron juguetes estrella con gran éxito de ventas como Quique Tembleque de MB (1993), La granja escuela de Pin y Pon de Famosa (1994), K’Nex de MB (1995), los miniordenadores Genio 2000 de Vtech (1996), el Tamagotchi de Bandai (1997), la Playstation de Sony (1998), Action Man de Hasbro (1999) o Furby de Hasbro (2000), entre otros, lo que da testimonio del creciente interés e implantación de lo digital en la producción juguetera que convivirá  con otros juguetes  más tradicionales.

Un sector en continua reinvención. El juguete en la era digital (2000-actualidad)

Con la llegada del nuevo milenio, el sector juguetero español vive una época muy cambiante y necesitada de continua reinvención y transformación constante, estando caracterizado por un producto de calidad, gran diseño, seguro y con altos valores pedagógicos. Actualmente, el sector está compuesto por dos centenares de empresas que ocupan directamente a más de 4.000 personas y a 20.000 de forma indirecta. La presencia en mercados internacionales hace que el 66% de las empresas exporten parte de su producción, destacando los mercados europeos, así como Rusia, México y Estados Unidos, lo que llevó a la creación de la marca exportadora Toys from Spain y a la importancia de acudir a ferias jugueteras internacionales como las de Hong Kong, Núremberg o New York.

En la era digital, intangible o sociedad líquida en la que lo único estable es el cambio rápido y constante, hay varios elementos que caracterizan este período, entre los que cabe destacar fundamentalmente el interés por destacar la importancia del valor social del juego y el juguete. En este sentido, el Consejo Internacional de la Industria del Juguete aprobó la propuesta española de la Carta de Imagen del Juguete22 (2006) en Madrid, manifestando que los juguetes son un instrumento que favorece el desarrollo integral de las personas. Para ello, AEFJ viene auspiciando importantes iniciativas como la creación en 2012 del Observatorio del Juego lnfantil23 (OJI), la campaña «Dale tiempo al juego» o «Comparte y recicla». Un camino que iniciaron con anterioridad la Fundación Crecer Jugando (creada en 1996) y Radio Nacional de España (RNE), con la campaña anual «Un juguete, una ilusión» desde el año 2000.

Fuente:
Una breve historia de la industria juguetera en España