El Catecismo de Ripalda es uno de los textos más influyentes en la historia de la educación española. Su autor fue Jerónimo de Ripalda (1535-1618), rector del Colegio de la Compañía de Jesús en Salamanca. Este Catecismo seguía las directrices del Concilio de Trento (1545-1563) y su objetivo era ofrecer a niños y adultos, una síntesis breve y clara de la doctrina y moral católica. Se publicó por primera vez en 1591, y su formato sencillo de preguntas y respuestas facilitó su difusión generalizada en España, Hispanoamérica y Filipinas durante más de tres siglos. Son los años de la Reforma protestante y la Contrarreforma católica. Sólo en el siglo XVI se publicaron 196 catecismos en España; entre los protestantes también fueron muy numerosos existiendo, entre otros, un catecismo de Lutero y otro de Calvino. Era evidente la necesidad de unos y otros de dejar constancia de su doctrina y moral y de hacer que la gente las aprendiera.

Para millones de personas su conocimiento de la doctrina católica se redujo a lo contenido en este Catecismo. En España, a mitad del siglo XIX se estima que sólo el 25 % de la población sabía leer y escribir y cuando apareció este Catecismo las cifras estarían en torno al 15 %. Esto hace que el Catecismo se aprendiera mayoritariamente de memoria lo cual era facilitado por su estructura de preguntas y respuestas breves a memorizar al pie de la letra. Veamos un ejemplo de preguntas y respuestas:

P. ¿Sois cristiano? R. Sí, por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo.

P. ¿Qué quiere decir cristiano? R. Hombre que tiene la fe de Cristo, que profesó en el Bautismo.

P. ¿Quién es Cristo? R. Dios y hombre verdadero.

P. ¿Cómo es Dios? R. Porque es Hijo natural de Dios vivo.

P. ¿Cómo es Hombre? R. Porque es también Hijo de la Virgen María.

Esta estructura respondía a un fin doctrinal, había que aprenderlo como estaba escrito, sin más disquisiciones; aprender el catecismo era una actividad memorística, accesible tanto para niños como para adultos con escasa o nula instrucción previa. De hecho, cuando en las clases se preguntaba el catecismo solía hacerse por orden de forma que se sabía cuál era la siguiente pregunta.

Desde su primera edición, el Catecismo de Ripalda se convirtió en un texto fundamental para la catequesis infantil, con más de mil ediciones contabilizadas solo en España. La mayor parte de las ediciones del Ripalda incluyen modificaciones y ampliaciones del texto original y presentan cambios en su estructura, manteniendo lo esencial. Dada la escasa educación que recibía la mayoría de la población, se puede decir que en los siglos XVII y XVIII fue, además de un manual religioso, parte esencial de la educación. Durante siglos, su enseñanza fue obligatoria en la mayoría de las escuelas y parroquias; tras la Ley Moyano de 1857, la Iglesia mantuvo un papel relevante en el control ideológico de la educación y la influencia de este Catecismo pervivió hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) cuando fue reemplazado por catecismos más modernos.

El Catecismo de Ripalda transmitía contenidos religiosos e inculcaba valores de obediencia, deber, jerarquía y respeto a la autoridad para que se aprendieran la doctrina y las oraciones y a comportarse como “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. La persistencia del catecismo de Ripalda durante más de 350 años en las escuelas españolas y su difusión internacional evidencian la fuerza de su mensaje y la inercia de la Iglesia.

Para saber más:

https://archive.org/details/catecismo-de-la-doctrina-cristiana

Miret Magdalena, E. y Sádaba, J. (1998). El Catecismo de nuestros padres. Plaza & Janés.

Resines, L. (1981). Lectura crítica de los catecismos de Astete y Ripalda. Segunda parte. Estudio Agustiniano, (16), 241-297.

Resines, L. (1996). Astete frente a Ripalda: dos autores para una obra.  Teología y Catequesis, 89-138.

Resines Llorente, L. (2009). El Ripalda en viñetas. Un Catecismo de la Guerra Civil. PPC.

CARMEN SANCHIDRIÁN BLANCO

  • DIMENSIONES: diversos formatos.
  • MATERIAL / SOPORTE: papel.
  • CONTEXTO CULTURAL: 1951 – 1965.
  • AUTORÍA: Jerónimo de Ripalda.