Horario escolar
El objeto del MAE que presentamos este mes es uno de los pocos con que contamos que han surgido como fruto de la actividad escolar, de maestros o alumnos. La mayoría de los objetos presentes en museos escolares son objetos producidos fuera del ámbito escolar para ser usados dentro. La importancia del horario nace con el desarrollo de la escuela graduada a comienzos del siglo XX en España; su implantación supuso el comienzo de la modernización del sistema educativo. La escuela unitaria fue siendo reemplazada por la graduada lo que permitía agrupar a los alumnos por su nivel de conocimientos. En este horario vemos que había tres grados (distaba del modelo actual de una clase por año).
Este Horario escolar fue elaborado por Enrique Asensi, maestro de la Escuela de graduada nacional de niños de Quintanar de la Orden (Toledo) en 1950 según consta en el mismo. Refleja la introducción de la escuela graduada en un contexto rural, es decir, en una clase el maestro establece distintos grados entre sus alumnos, mientras que con más alumnos se habrían dividido en varias clases y varios maestros. El Horario se divide en dos partes que el maestro denomina distribución del tiempo y del trabajo lo que nos permite adentrarnos en lo que sería la vida diaria dentro de una escuela.
La implantación del horario estructurado tuvo un impacto decisivo en la escuela graduada especialmente por la organización pedagógica que implicaba a establecer tiempos semanales fijos para cada materia y actividad. Al ser un maestro el que se ocupaba de los tres grados, en este caso, la distribución del tiempo en cada uno de ellos tiene una estructura muy similar. La jornada escolar se dividía en tres horas por la mañana y tres horas por la tarde, de lunes a sábado. El primer cuarto de hora, todos los días, mañana y tarde, se dedicaba a izar la bandera, himnos y rezos. Las actividades realizadas en el último cuarto de hora por las mañanas eran arriar la bandera, himnos, pasar lista y salida. Además, había 15 minutos de recreo en la mañana y en la tarde. En todos los grados, una vez finalizado el protocolo de entrada, había 60 minutos diarios dedicados a Escritura y lectura (copia en limpio de resúmenes, arreglo e ilustraciones del cuaderno correspondiente en el tercer grado). A continuación, había 45 minutos dedicados al tema de la mañana, 15 minutos de recreo y 45 minutos de ejercicios sobre el tema.
Las materias que se trabajaban por las mañanas eran Lengua castellana (lunes, miércoles y viernes) y Aritmética y Geometría (martes, jueves y sábados), dedicándose las tardes a Geografía e Historia y Ciencias Físico-Naturales (tres días a la semana cada una). Además, la Doctrina Cristiana, Religión, etc., estaban presentes todos los días y, de algún modo, en todas las demás materias.
Destaca la minuciosidad con que está hecho el cuadro, tanto la letra como los dibujos. Todo en el cuadro pretende subrayar el seguimiento de los principios marcados por el Régimen, desde el escudo que hay dibujado arriba en el centro que preside el cuadro, hasta la nota final: “Además de los cuarenta y cinco minutos que diariamente dedicamos a Teoría y Práctica de la Doctrina Cristiana y aunque un espíritu profundamente Religioso, Moral y Patriótico impera en todas nuestras enseñanzas como supremos fines didácticos dedicamos además el Tema de la Tarde los Sábados y toda la jornada a RELIGIÓN e Historia SAGRADA, EXPLICACIÓN DEL EVANGELIO Y SANTO ROSARIO”.
Este horario refleja lo que debía ser la escuela del nacional-catolicismo; dado que los horarios eran públicos el margen de los docentes era pequeño, aunque luego, como en cualquier contexto, se pudieran dar variaciones importantes entre docentes y clases, en función de los distintos niveles de implicación y compromiso con la educación y sus alumnos.
Carmen Sanchidrián Blanco
- DIMENSIONES: 60 x 40cm.
- MATERIAL / SOPORTE: Papel enmarcado cubierto por un cristal.
- CONTEXTO CULTURAL: Quintanar de la Orden (Toledo), 1950.
- AUTORÍA: Enrique Asensi.


