Subrayador

Subrayador, resaltador, marcatextos, marcador…, son los nombres con los que conocemos al instrumento que permite marcar o destacar una información importante de un texto sin ocultarla gracias a su tinta translúcida y sus colores llamativos, aunque en la actualidad también hay subrayadores de color negro, para ocultar información. Este material es muy utilizado en oficinas, pero también en el ámbito escolar.

Su historia va ligada a la del rotulador y no es hasta principios del siglo XX, más concretamente en 1910, cuando Lee Newman crea el primer prototipo, un rotulador con tinta líquida. En 1926, Benjamin Paskach diseñó un “pincel de fuente” que tenía un mango con una punta de esponja. No obstante, estos modelos no fueron ampliamente comercializados y hubo que esperar hasta 1962 cuando Yukio Horie, de la Tokyo Stationery Company, creó el verdadero antecesor del subrayador que conocemos actualmente. Este era un rotulador con tinta a base de agua que no estaba pensado para resaltar texto, aunque sirvió de inspiración a la empresa estadounidense Carter’s Ink Company para crear el primer subrayador semitransparente (1963) que permitía marcar el texto sin taparlo. Este fue conocido como Hi-Liter.

En 1978, Dennison Company (actualmente Avery Dennison Corporation) adquirió Carter’s Ink y comenzó a fabricar subrayadores con colores fluorescentes. Esto facilitó una nueva forma de estudio, al poder resaltar la información con diferentes colores. Además, en la década de los ochenta se mejoró la punta del subrayador, ya que antes era de fieltro y se cambió por una bolita de polietileno con el objetivo de reducir el ruido al escribir y de distribuir más uniformemente la tinta. No obstante, los subrayadores no fueron populares al principio, ya que los consumidores preferían los bolígrafos, ya que, cuando no existía este material, la forma de destacar la información importante era subrayando el texto con el bolígrafo o un lápiz.

Actualmente existen diferentes marcas de subrayadores (Stabilo, Pelikan, Staedtler, Faber-Castell, entre otras), además de múltiples formas y colores (fluorescentes -siendo los más emblemáticos el amarillo, naranja, rosa y verde-, pastel, con estampados, de doble punta…), pues ya no son solo una herramienta de estudio, sino también objetos de diseño y expresión personal.

María Dolores Molina Poveda

  • DIMENSIONES: dependiendo del subrayador
  • MATERIAL / SOPORTE: plástico, tintas a base de agua, y mecha porosa o punta de fieltro
  • CONTEXTO CULTURAL: a partir de la década de los sesenta
  • AUTORÍA: diferentes fabricantes