Goma Arábiga

En ese pequeño frasquito de goma arábiga con un pincel o espátula unido a su tapón, comercializado por diversas marcas de las que Pelikan era una de las más frecuentes, se esconde un producto con una larga historia y con múltiples aplicaciones además de las escolares.

La goma arábiga es una sustancia natural que se obtiene de la resina de algunos árboles de acacia. Esta resina se produce cuando el árbol se «cura» a sí mismo, en un proceso llamado gummosis. La goma arábiga se recolecta a mano una vez que se seca y tiene un color parecido al ámbar.

Los egipcios ya la usaban hace miles de años para el proceso de momificación y para hacer algunos productos de belleza. Después de un tiempo sin usarse, los europeos la trajeron de nuevo de puertos árabes de donde tomó su nombre.

Hoy se usa sobre todo en la industria alimentaria, se conoce como aditivo E-414, dado que ayuda a que los sabores se mantengan y se estabilicen los productos. Al no ser tóxica no hay limitaciones para su uso.

En las escuelas, la goma arábiga tiene varios usos tradicionales, especialmente como pegamento, y en el ámbito artístico en el uso de las acuarelas, témpera y gouache dado que permite controlar mejor el color, aumenta el brillo y retrasa el tiempo de secado.

En las escuelas su principal uso era el de adhesivo, antes de la industrialización del plástico y de la aparición de los pegamentos sintéticos; se usó especialmente en las décadas centrales del siglo XX, hasta los años ochenta, en trabajos manuales hechos con papel y cartón o para actividades como pegar cromos en un álbum.  El hecho de no ser tóxica y de ser soluble en agua, y por tanto fácil de limpiar, la hacía adecuada para los niños.

Carmen Sanchidrián Blanco

  • DIMENSIONES: diversos tamaños.
  • MATERIAL / SOPORTE: frasco de cristal.
  • CONTEXTO CULTURAL: 1950 – 1990 aprox.
  • AUTORÍA: Pelikan.